martes, 8 de junio de 2010

Más besos

¿Adonde iran los besos
que guardamos, que no damos?
dónde se va ese abrazo
si no llegas nunca a darlo.

Cada uno le da a los besos un significado distinto.

A mí no me gustan los besos cordiales. Esos que se dan casi por obligación. Pese a que con ello me gano ser antipática, evito darlos a la mínima. Si un beso te nace, lo das, bueno, no siempre.

Para mí un beso es la consumación de un sentimiento, ya sea amistad o cariño. Es lo que el sexo al deseo.

No, no soy cariñosa, no sé serlo, me han criado para que fuera una besucona y fracasaron con ello. Evito el contacto físico innecesario, e intento por norma dar la mano para evitar mayor aproximación.

No es que sea aséptica, no lo soy, soy reservada y coherente con mi forma de pensar, para que voy a besar si no quiero hacerlo, porque tengo que sonreír si no es lo que siento.

Sí, sé que no es común, lo siento, nunca he entrado en ninguna pauta establecida, mírame, no hay más.

Hasta hace poco esa ha sido mi pauta, pero cuando te encuentras en otro extremo es muy diferente, sí, cuando el beso te quema en la boca, y has de tragarlo. Porque sí, ahí van los besos que no damos, te los quedas, los guardas, no se los regalas a otros, no, no son los mismos.

He probado a callar mi frustración besando a quien podía, no a quien quería, y no, no es lo mismo, acallas el ego o la frustración, pero los besos siguen dentro, acumulados. Y yo ya hago bastante evitando que me envenenen y me hagan decir lo que no debo aunque quiera.

Sí, yo en los besos también acabo siendo cordial, conmigo, con quien quise besar y no pude, con los abrazos que no dí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario