martes, 8 de junio de 2010

Aquí y Ahora

Los años pasan, y las desgracias aumentan, los años pasan, y no para nosotros, que pasan con alegrías y penas, penas que vistas ahora lo máximo que nos han dejado son canas, pasan para nuestros padres, para los que nos unen al mundo, los que nos trajeron aquí.

Yo imaginé que dejaría mis penas en el 2007, que se cerró con el funeral de alguien importante para un allegado, pero no, el 2008 decidió entrar al quite, porq no, complicar las cosas es fácil, muy fácil, yo en mi silencio puedo decir que papá sigue luchando y avanzando, que es más de lo que yo hubiera esperado, aunque él siempre fue y es como demuestra cada amanecer un luchador.

Pero el silencio hay que romperlo en nombre de otros, han pasado cosas raras, raras o malas este año, pero es mejor no hacerles eco para evitar darle la importancia que ellas quisieran tener.

Una bofetada suena aunq nadie la oiga, pero si le bajas el volumen, consigues que duela menos, ¿verdad Bett?

El trabajo va y viene, y el amor realmente nunca se va, simplemente dormita hasta que alguien que lo merece lo despierta a voces. ¿Verdad Lau?

Pero no, esto no es que no merezca romper silencios, simplemente es que a pesar de que en algún momento duela, el dolor se desvanece y la secuela el tiempo la borra, en cambio hay dolores que no se van, que los observas en la distancia porq no te pertenecen pero consiguen hacerte sangrar, porq hacen daño a quién tu quieres, y eso duele casi tanto como las propias heridas.

Si además te revuelve el pasado con el presente, el yo viví o espere vivir con lo que ella puede tener que vivir, el dolor es tan intenso que parece propio, e intentas huir de ello, de ella, de todo lo que pueda significar pensar.

No May, no, no me voy a esconder, no quiero, ni puedo, ni debo, estoy aquí, solo has de esperar lo mejor, y en esa sala de espera estamos todas.

Que la fuerza, suerte y ante todo justicia nos acompañe.

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