martes, 8 de junio de 2010

Maestro de la Magia

Escúchame. Te diré la verdad sobre la vida de un hombre. Te diré la verdad sobre su amor por las mujeres. Que nunca las odia. Crees ya que voy por mal camino. Ten fe en mí. Soy un maestro de la magia, en serio.

¿Crees que un hombre puede amar de veras a una mujer y traicionarla constantemente?, No me refiero a la traición material, sino a traicionarla con el pensamiento, en la misma poesía de su alma. En fin, no es fácil, pero los hombres lo hacen sin cesar.

¿Quieres saber cómo pueden amarte las mujeres, prodigarte deliberadamente ese amor para envenenar tu cuerpo y tu mente con el solo objeto de destruirte? ¿Y cómo, por su amor apasionado, deciden no amarte mas? ¿Y cómo, al mismo tiempo, te deslumbran con éxtasis de idiota? ¿Imposible? Esa es la parte fácil pero no te vayas. Esto no es una historia de amor.

Te haré sentir la dolorosa belleza de un niño, la lujuria animal del varón adolescente, la anhelante melancolía suicida de la mujer joven, y luego, esta es la parte difícil, te mostraré como hace girar el tiempo al hombre y a la mujer en circulo completo, cómo los cambia en cuerpo y alma.

Y luego está, por supuesto el VERDADERO AMOR. ¡No te vayas! Existe o yo lo haré existir. No en vano soy un maestro de la magia. ¿Vale lo que cuesta? ¿Y que decir de la fidelidad sexual? ¿Funciona? ¿Es amor? ¿Es incluso algo humano esa pasión perversa de estar con sólo una persona? Y, si no resulta, ¿obtienes aún así un beneficio adicional por intentarlo?¿Puede funcionar en ambos sentidos? Claro que no, eso es evidente. Y sin embargo…

La vida es cosa de risa, y nada hay más gracioso que el amor viajando a través del tiempo. Pero un verdadero maestro de la magia es capaz de hacer que su público ría y llore al mismo tiempo. La muerte es otra historia. Jamás haré un chiste sobre la muerte. Queda más allá de mi poder.

Siempre ando alerta con la muerte. No me engaña. La localizo de inmediato. Le gusta colarse disfrazada; es una ridícula verruga que de pronto se pone a crecer; el grano negro y peludo que envia sus raices hasta hueso mismo; o se oculta tras un lindo y leve rubor febril. Luego, de pronto, aparece de pronto la sonriente calavera para coger con sorpresa a su victima. Pero no a mí. Nunca. Yo estoy esperándola. Tomo mis precauciones.

Frente a la muerte, el amor es un asunto infantil y aburrido aunque los hombres crean mas en el amor que en la muerte. Las mujeres son otra historia. Tiene un secreto poderoso. No se toman en serio el amor. Nunca lo han hecho.

Pero te lo repito, no te vayas. Lo repito, ésta no es una historia de amor. Olvida el amor. Te mostraré todas las dimensiones del poder. Primero la vida de un pobre y esforzado escritor. Un escritor sensible. De talento. Quizás, incluso, una especie de genio. Te mostraré cómo zurran al artista por la gracia de su arte. Y porque se lo merece de sobra. Luego lo mostraré como astuto delincuente, disfrutando de la vida. Ay, qué alegría siente el verdadero artista cuando por fin de convierte en un estafador. Sale entonces a la luz su auténtico carácter. Se acabaron las bromas sobre su honor. Ese tipo es un delincuente. Un maleante. Un enemigo de la sociedad claro y abierto en vez de oculto del coño de puta del arte. Qué alivio. Qué placer. Qué gozo taimado. Luego, contaré como se convierte en un hombre honrado. Ser un delincuente entraña una tensión tremenda.

Pero te ayuda a aceptar a la sociedad y a perdonar a tu prójimo. Después de haber probado, ningún individuo desea ser delincuente a menos que de veras necesite el dinero.

Luego seguiremos con uno de los éxitos literarios más asombrosos de la historia. Las vidas intimas de los gigantes de nuestra cultura. En especial la de un cabrón chiflado. El mundo distinguido. Así pues, tenemos el mundo del pobre y esforzado genio, el mundo de la delincuencia, y el mundo literario distinguido. Todo esto aderezado con abundante sexo y algunas ideas complicadas que no te machacarán el cráneo y que quizás encuentres incluso interesantes. Y por último un final espectacular en Hollywood con nuestro héroe amasando todos sus premios: dinero, fama, mujeres hermosas. Y… no te vayas, no te vayas… veremos como todo ello se convierte en cenizas.

¿No es suficiente? ¿Has oído todo esto antes? Bien, recuerda entonces q soy un maestro de la magia. Puedo dar vida auténtica a todas esas personas. Puedo contarte lo q realmente piensan y sienten. Llorarás por ellas, por todas ellas te lo prometo. O quizá solo rías. De cualquier modo, nos divertiremos muchísimo. Y aprenderemos algo de la vida. Cosa que en realidad, de nada sirve.

Ah, ya sé lo que estás pensando. Este astuto cabrón intenta conseguir que pasemos de página. Pero espera, lo que quiero contar no es más que un cuento. ¿Qué daño puede hacer? Aunque yo me lo tomase en serio, tú no te lo tomes. Diviértete un poco y nada más.

Solo quiero contarte una historia, no pretendo más. No deseo ni éxito ni fama ni dinero. Lo cual es normal; la mayoría de los hombres y de las mujeres en realidad no lo pretenden. Más aún yo no deseo amor. Cuando era joven, algunas mujeres me dijeron que me amaban por mis largas pestañas. Lo acepté. Más tarde fue por mi ingenio. Luego por mi poder y mi dinero. Después por mi talento. Después mi inteligencia … profunda. Vale puedo aceptarlo todo. La única mujer que me asusta es la que me ama sólo por mi mismo. No tengo planes para ella, tengo venenos y dagas y tumbas oscuras en cuevas para esconder su cabeza. No tiene derecho a la vida. Sobre todo si es fiel sexualmente, nunca miente, y me pone siempre por delante de todo y de todos.

Se hablará mucho del amor en este libro, pero no es un libro de amor. Es un libro de guerra. La vieja guerra entre hombres que son verdaderos amigos. La gran “nueva” guerra entre hombres y mujeres. Es, sin duda alguna, una historia vieja, pero está ahora en el candelero. Las combatientes del movimiento de liberación femenina creen que tiene algo nuevo, pero es sólo que sus ejércitos salen de la guerrilla. Las dulces mujeres siempre han tendido emboscadas a los hombres: en sus cunas, en la cocina, en el dormitorio. En las tumbas de sus hijos, el mejor sitio para desoír una petición de clemencia.

En fin, crees que estoy resentido contra las mujeres. Nunca las odié, te lo aseguro. Y al final resultarán mejores que los hombres, ya verás. Lo cierto es, sin embargo, que sólo las mujeres han sido capaces de hacerme desgraciado, y lo han hecho desde la cuna. Pero eso pueden decirlo la mayoría de los hombres. Y es algo que no tiene solución. ¡Qué objetivo he expuesto! Lo sé… lo sé muy bien…sé perfectamente lo fascinante que parece. Pero cuidado. Soy un astuto narrador, no soy simplemente uno de vuestros sensibles y vulnerables artistas. He tomado mis precauciones. Aún me he reservado unas cuantas sorpresas. Pero basta. Déjame trabajar. Déjame que empiece y que termine.

MARIO PUZO. Los tontos Mueren.

No hay comentarios:

Publicar un comentario