martes, 8 de junio de 2010

Bicho

Él me da sosiego, hay muchas cosas en mi vida, pero él ha sabido colarse en ella, desde el día en el que apareció, tan chiquitillo q cabía en la palma de una mano, sin su mamá moriría, o eso se esperaba.
Aguantó, y no veas como, es un bicho, pero en días como hoy, se tumba sobre mí, me mira con esos ojos verdes como el mar, te olisquea con su naricilla rodeada de sus bigotazos blancos y te exige q le des cariño, sí exige, es capaz de meter su cabeza bajo tus manos para que no puedas librarte de acariciarle, cuando lo consigue inicia su danza, empieza a girar sobre si mismo para q puedas acariciarle toda su cabecita, e incluso su lomo, sus ojos se entrecierran, y comienza a ronronear, ese sonido es uno de los mayores relajantes del mundo, en serio me duermo oyéndole, él no lo permite, acaba de recordar q tienes dos manos, y una está parada, se acerca a la otra y la muerde, despacito, lo justo para q entiendas lo q debes hacer, pasas a acariciarlo con ambas manos, los ojos directamente se cierran, el ronroneo se acusa, y de repente se pausa, cada vez más lento, hasta q se duerme sobre mí.
No suele durar mucho, sobretodo desde q es mayor, de repente se despierta y me mira, medio enfadado, ha sido débil, se ha perdido en mis manos, se levanta, se estiraza sobre mí, clavándome las patitas en el cuerpo, me mira desafiante como diciendo “ya no te necesito”, y se marcha con la cola en alto mirando hacia atrás de vez en cuando.

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