La ultima semana ha sido como un abono al parque de atracciones. Lo peor es que no ha habido subidas, bueno, sí una importante. El sigue aquí.
Se repitió el momento, la ambulancia, el miedo, el silencio de los médicos.
Esta vez era peor, esta vez sabías a que te enfrentabas.
Pero no, esta vez no, esta vez solo fue un susto, un susto que me hizo pasar unas horas horribles. Pero solo eso, un susto.
No quedó ahí, bueno sí, no ha habido nada peor, pero la historia se volvió a repetir anoche. Quizá vuelva a repetirse mañana.
Quiero bajarme de aquí, volver a ese banco en el que estábamos, ese que nos ancló los pies al suelo aunque no nos gustara lo que estuviéramos pisando.
Estar en ese sitio, en lo que lo único que había que mirar era el nuevo camino que se abría por delante, ese lugar donde mirar era innecesario ya que había que aprender a andar de nuevo.
Cuando el teléfono suena y ellos no están aquí, se me agita el interior, aún recuerdo la llamada de la semana pasada.
Volvamos, levantémonos otra vez, no es tan difícil. Aprendamos juntos a vivir en este nuevo mundo.

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