Quiero perderme, buscar una esquinita en tu cuerpo, quiero meterme en el hueco q se forma bajo tu brazo, cerrar los ojos mientras tú mesas mi pelo. Mirar hacía arriba, ahí escondida y ver esa boca tuya a la que parece costarle sonreír.
Tus ojos me miran, parecen despistados, no, quizá nerviosos, pareces esquivar las miradas, o mirar al través, cuesta saberlo, huyen de los míos.
Te enseñaré el hoyuelo q tengo en el hombro derecho, las pecas q salpican mi espalda, mis curvas, demasiado prominentes que esperan ser recorridas por tus manos, unas manos grandes y fuertes que aparentan torpeza, pero bien sé que no es así, realmente en tus manos está tu mayor virtud.
Nunca se me ha dado bien pedir, cuando he querido algo o lo he tomado o he esperado a que viniese, la espera no siempre ha sido atendida, esta vez tampoco será así, empiezo a entenderlo, me cuesta y me duele, pero noto que no se va a más.
Me esconderé en otro rincón, el que yo he preparado entre la esquina de mis pensamientos y tu amistad. Allí empezaré otra espera, la de la renuncia que no olvido, la de la amistad que solo es eso. Sin miradas correspondidas y sin caricias anheladas, solo yo, mi mente y mis palabras, los recuerdos de unas risas.
En ese hueco, dejaré que caigan de mi boca los besos que no se dieron, dejaré que salgan las lágrimas en las que se convierten las palabras que no te dije. Dejaré de soñar, simplemente volveré a la tierra que abandoné por error.

No hay comentarios:
Publicar un comentario