Quiero salir mucho.
Salir mucho no, salir hasta cansarme.
No hace falta que sean muchas veces, ahora necesito una sola noche.
Quiero salir una noche hasta que me duelan los pies.
Ver amanecer, no, salir de algún sitio y que ya sea de día.
Que esa noche tenga un antes, como los de antes.
Tirarme una hora delante del espejo.
Peinarme de mil formas diferentes y decidir que es mejor ir despeinada.
Cambiarme tres veces de ropa.
Maquillarme como nunca hago, o como hace mucho que no hago.
Que la noche sea larga.
Hablar con cien personas que no conozco.
Desembarazarme de la gente con la que no me apetece hablar.
Controlar a las perdidas de mis amigas.
¿Perderme yo?
Cansarme de bailar.
Cansarme de beber.
Cansarme de hablar.
Esquivar conversaciones.
Esquivar besos.
Buscar a las perdidas.
Encontrarlas.
Buscar el coche.
Acabar tomándome un café, del tiempo, a las 8 de la mañana.
Trivializar, simplemente eso, una noche trivial.

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