La belleza es tan astuta, se distorsiona ante los espejos, se regocija ante los ojos ajenos, sabe que cada cual la verá de una forma, sabe que puede mutar y esconderse.
Se carcajea cuando oye que se encuentra en el interior, ella juega con esa baza, aparece y te posee, te ciega y te confunde, o simplemente huye de ti eternamente.
Es malvada e inconformista, cambia de hogar sin avisar, ahora en sus pechos mañana en su cabello, le encanta distraer la atención del mundo, compite con el dinero para centrar nuestra atención.
(Te voy a contar un secreto, no lo digas en voz alta o quizá nos oiga, solo hay un sitio donde la belleza se rompe, va perdiendo un trozo de si misma cada vez que se posa en los ojos, de ahí no puede escapar sin marca, ahí deja su esencia en gotitas, esas gotas negras que hay en el centro del ojo, esas, sí, las pupilas de la belleza, las deja guardando su mejor obra, esa que no perderá la belleza nunca).
No lo repitas, no debe saber que lo sabemos, este es nuestro secreto, mírame a los ojos y solo di que sí.

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