Besos, y q conste q esto no es una canción, en esta pasada semana he hablado mucho de besos, no sé porq pero así ha sido, es curioso a veces no hablas de algo en años y otras veces viene mil veces a colación el mismo tema. Sí, los besos esta semana han venido a los labios, aunq sea en forma de palabras, yo nunca he sido una persona besucona, alguno dirá q ni siquiera cariñosa, aunq creo q no es cierto, no me considero egoísta, más bien lo contrario, pero nunca he regalado besos, esos besos q se dan cuando te encuentras a alguien, a menos q me nazca darlos porq hace tiempo q no veo a esa persona o por q me hace mucha ilusión verla no los doy. Los besos de compromiso lanzados al aire no me gustan, me parecen falsos e innecesarios, sin embargo puedo estar con alguien y apetecerme besarlo, simplemente para decirle q ahí me tiene, o como muestra de cariño, no sé, los besos son algo más q un hola.
Un roce en los labios, o un beso profundo, uno de esos q te inundan la boca y llegas a creer q terminarás ahogándote, hay besos q significan algo, besos nunca llegan a darse y se mueren en las ganas, esos duelen, más q los q se dan y no son correspondidos, de esos uno no tiene la culpa, al fin y al cabo uno lo intenta. Pero esos q no das, se marchitan solos, sin vivir, se secan sin la saliva q necesitan.
Besos en la cara, en el cuello, en los hombros, en las manos, en la frente, en el cuerpo, hay tanto donde besar y ser besado, cada lugar puede corresponder a algo o a alguien, a una persona o a una situación, a un sentimiento o a un deseo. Cada beso te produce algo, si tu cuerpo no experimenta nada, no es un beso, puede ser un hola, un adiós, pero no es un beso.
Buscaremos besos q signifiquen algo, o mejor ellos vendrán hasta aquí. Recuerdo muchos besos, muchos, pero recuerdo uno, creo q es el beso más tierno q he recibido nunca, por lo menos en mi recuerdo, era un día de la semana de Navidad, no recuerdo cual, típica comida familiar con decenas de besos. Besos de familia, dados como muestra de cariño. Sí, fue uno de familia, pero no se me dio como muestra de cariño, supongo q me lo dio para q la dejará seguir jugando, una niña, una de mis primas, apenas año y medio, yo me iba y le pedí un beso, me miró, dejó la muñeca q tenía entre manos y se acercó, al agacharme me dio ese beso, uno solo, en la mejilla derecha, noté hasta la babilla en la cara. Sé q la miré le di uno a ella y se rió, acabé de decir adiós y salí de allí, pero en serio, sentía aún ese beso en la cara, un cosquilleo, algo como refrescante. Le pregunté a quien me acompañaba, y extrañamente sentía lo mismo, ella también había recibido un beso, un beso q hacía q nos picara la cara, q tuviéramos ganas de sonreír.
Puede sonar ridículo, pero sigo tres meses después recuerdo ese besillo y me vuelve una sonrisa a los labios. Igual la inocencia lo hizo bello, espero más besos, no como ese, ese es una anécdota q le contaré cuando crezca. Entonces me mirará raro y ya convertida en una mujercita pensará q estoy loca.
Realmente es algo en lo q todo el mundo coincide, en lo maravilloso de un beso, en su deseo, en su cariño, en su lascivia o en su pureza.
Espero besos q me ericen la piel, q me hagan besar, besos q piden más besos.
Un beso no es solo una caricia, un beso es magia.

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