Solo escribo principios, más largos o cortos, pero principios. Ya lo dije, no sé resumir, nunca supe, me pierdo desarrollando momentos.
Cuando cuentas algo q ha ocurrido es más fácil, me extenderé lineas y lineas pero llegaré al final, cuando es algo narrado, quizá posible o solo deseado me es más difícil.
No recuerdo bien cuáles eran las palabras, inicio, nudo y desenlace o algo así…
Me gustan los inicios, te permiten dar a conocer la imagen de los protagonistas, como son, donde están e incluso q piensan.
El nudo, (si es q se llama así), me pierde, sobre todo si hablo de una relación, ya sea humana o divina, pura o carnal. Me pierdo en los sentimientos y las sensaciones.
No sé quitarle importancia a una mirada, a un susurro, una caricia, es imposible simplificar un beso.
Igual llevo hasta lo que escribo parte de mí, de mi forma de hacer, no puedo diferenciarme, me dejo llevar por mis vivencias o deseos, yo nunca abreviaría un beso, ni un gesto, ni una mirada, cualquiera de esos detalles me parecen tan o más importantes q cualquier historia, una historia para mí es eso, un millón de detalles entrelazados.
Escribir para mí es eso, contar detalles, desde como se eriza el vello ante una caricia, la suavidad de unos labios, la intensidad de un abrazo, el sudor q genera la pasión.
Escribir es eso, perderse con las letras como te pierdes en otro cuerpo.

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