martes, 8 de junio de 2010

Lluvia

Una se levanta a las 7:15 para ir a trabajar, que ya es la leche teniendo en cuenta que me acosté a más de las cinco gracias al insomnio y a un mozo que sueña conmigo poniéndome bigotes cual morsa, yo habría preferido una foca, son mucho más monas, aunque también tienen bigote ahora que recuerdo.

Te vistes, y claro, es Agosto, y vives en la capital del Turia con lo que, piratillas, camiseta de tirantes y sandalias, aunque ahora hace fresquillo no pasa nada, ya verás cuando salga el sol.

Pues ale, va el sol y no sale, o sale medio escondido, pero eso no es del todo malo, ni mucho menos, ni sudas ni na.

Pasas la mañana trabajando, y cuando te vas hacia casa ves que la cosa se está poniendo malita, que el cielo es de color asfalto y que cualquier esperanza solariega ha muerto.

Hay suerte y no hay que esperar mucho el bus, y conforme vas llegando empieza, al principio es un chispeo, pero ves que va a más, y que alcanza su punto álgido en el momento en el que tú has de bajarte.

Y te bajas, y te mojas, y piensas ¿me espero a que pare?, miras el reloj y sabes que si esperas perderás el tren, con lo que deberás esperar 32 minutos al siguiente con lo que…

¡Viva la lluvia!

Las gotas son enormes, talla XXL, y muy listas y estrategas, han visto a una muchacha sin paraguas y con sandalias, con lo que no puede correr porque es más peligroso un resbalón que la lluvia, y ellas, ante tal blanco han urdido un plan para ir todas a por ti.

Lo mejor de todo es que realmente te encanta, caminas sonriendo bajo esa lluvia que te va mojando más a cada paso, que más da, ya te cambiarás en casa, ahora disfrutas de ese momento, incluso cantas, sí, cantas, llevas la radio puesta en el móvil y tarareas el “Material girl” de Madonna, reprimiendo bailar bajo esa lluvia que te gusta tanto.

La lluvia es liberadora, divertida y limpia, te limpia hasta las lágrimas porque consigue que se difuminen, la lluvia es mágica, hasta te ayuda a ligar.

Claro, admito que ver a una muchacha cantando a Madonna bajo la lluvia debe ser cuanto mínimo curioso, sobretodo si en cada semáforo aprovecha para mirar al cielo y sonreír mientras la lluvia le moja la cara.

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