martes, 8 de junio de 2010

Agua de Ayer

No me ha poseído Ismael Serrano, ojala.

Me he acomodado a su música y a sus letras.

Ayer empezó el día siendo uno de esos en el que en mundo podría acabar, por lo menos así lo deseas.

Los amigos molestan, la familia es una carga, el mundo te sobra, todo, totalmente, no hay nada (o parece no haberlo), que te de ganas de salir del capullo en el que se ha convertido tu cama.

La polilla o mariposa, (todo dependerá de cuanto nos adornemos las alas), hoy no quiere alzar el vuelo. No la obligues, planear no es tan fácil como parece.

Te empujan, todos esos a los que te apetece chillarles solo porque te exigen existir, porque nadie respeta el derecho a la evaporación, a la invisibilidad, quise ser transparente y que miren al través mío, dejadme desaparecer unas horas, flotar cual pompa de jabón nombrada en un cuento.

No he volado nunca, quizá por eso no me siento identificada con mi elemento, aunque admito que la sensación del aire en mi cara me gusta, nací Libra, con el mismo ascendente, o al menos eso dicen, nos acogemos a esto de la astrología cuando nos interesa, yo no me acojo a ello, a pesar de la constelación que se proyecta en mi pecho, y la belleza del cielo, mi cuerpo se inclina al mar, al río… al agua.

Me fui allí, a esa casa que en ocasiones me acoge, y volví a llenar esa enorme bañera que yo tanto criticaba, y allí desnuda me sumergí en el silencio del agua, con la mínima luz y esencia de rosas, siempre me perdieron las fragancias naturales, la suavidad de esa espuma en mi piel, el agua fría recuerda a mi sangre que ha de seguir circulando.

Los oídos tapados por el agua, metiendo la nariz para intentar convencer al agua de que me acepte, que me salgan branquias, que me deje quedarme ahí…

Después de que el agua se temple, (el calor ha llegado hasta aquí), salgo, es curioso que el aroma de mi piel no lleve mascara, apenas se percibe la esencia, huelo a mí. Me visto sin secarme a penas, mi piel absorbe lo que queda, parece que el agua que se marcha por el desagüe se lleva la desazón.

Algún pez de la albufera sufrirá hoy mi pena, durará poco seguramente, hay mucha agua para lavarla.

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