Hola.
Sí, estoy bien, aunque todo depende de con que lo compares.
Pienso demasiado, y no sé que hacer para solucionar nada, o realmente no hay nada que arreglar, o simplemente no tengo ganas de esforzarme para ello.
Ni tan siquiera escribo, no quiero volcar aquí lo que siento, no es que pretenda ocultarlo, que también, es que cuando te esfuerzas en no contar algo, parece que esto no ocurre. Siempre he creído que nada es real a menos que tú creas en ello.
Dudas, las dudas asaltan por las esquinas, a mí me han perseguido en muchas ocasiones, y ahora tras conseguir acallarlas, vuelven a atacarme a través de otra persona, yo logré dormirlas, pero ahora se han despertado como si un millón de despertadores hubieran sonado a la vez en mi oído.
Necesito ganas, porque sé que se me van, se me escapan sin querer, he dejado a demasiada gente en el camino, y no porque esta gente no me importe, ha sido la falta de ganas, de explicar porque me siento así, o averiguar como me siento realmente. Las ganas de buscar un momento que dedicarle a cada uno de esos abandonados, de hablar, de reír, de volver a compartir momentos como antes.
Creo que es tan simple como que he perdido la capacidad de absorción, siempre me he sentido capaz de absorber todos mis problemas, incluso los de los demás, luego, utilizando una magia humana que no divina conseguía transformar la pena en agua, es raro que siendo un signo de aire el agua en sus diferentes versiones me haya liberado tanto, quizás debería aprender a volar, esa escoba que me pertenece, ¿dónde está?
Los nervios se iban nadando en una piscina, la angustia por el desagüe tras una ducha o un baño, y la pena en el liquido de mis lágrimas. Pero ahora no encuentro agua donde verter lo que me pasa. Estoy seca, y no entiendo como, porque sigo llorando, más que antes tal vez, pero ni así consigo desprenderme de lo que me pasa o no acaba de pasar, estoy en medio de un desierto buscando ese oasis que me limpie.
No puedo seguir, no quiero y no debo, no quiero nombrarte, no quiero nombrarlo, no quiero que me leas, no quiero que nadie lea lo que me aturde. Bueno no es lo único importante, pero esa gota ha acabado por desbordar mi vaso, lo ha volcado, y se está evaporando, todo se está evaporando.
Mañana buscaré un chiste, mañana buscaré un absurdo, mañana intentaré volver, o al menos, intentaré parecer la que era.
Volveré a confiar en el agua, creo que si no me salva, al menos me aliviará por esta noche.

No hay comentarios:
Publicar un comentario